Pie de Equino

Sabían ustedes que el caballo tiene cuatro pies. los pies de las manos (miembros anteriores) y los pies de las patas (miembros traseros).
¡¡¡Si!!!. El caballo domestico representa el eslabón final de una larga cadena evolutiva, llegando a ser hoy un monodáctilo (un solo dedo), el cual en su extremo está cubierto con un estuche corneo, o casco.

¿Cómo está formado el Pié Equino?

El pie equino, es toda aquella estructura anatómica encerrada por ese estuche corneo (casco del caballo).
Está formado por:

  • Casco (laminillas corneas insensibles del pie).
  • Corion (laminas sensibles del pie).
  • Aparato podotroclear (hueso navicular, bolsa podotroclear, tendón flexor digital profundo, ligamentos.
  • Aparato fibroelástico (cartílagos alares y almohadilla plantar).
  • Articulación interfalángica distal (tercera falange y porción distal de la segunda falange).

"Sin pie, no hay caballo".

Un sin número de manqueras (claudicaciones) tienen origen en el pie del caballo. El refrán asevera, la importancia que tiene esta estructura para el equino.
Se lo debe cuidar y mantener en perfecto estado, para tener un Caballo saludable.

Afecciones

Las afecciones como fracturas y tapa hueca u Hormiguero, son algunas de las lesiones más frecuentes del pie. Ellas se generan por diversos motivos.

Generalmente las fracturas deben ser atendidas porque tienden a agravarse. En diversas ocasiones, las fracturas (profundas o penetrantes) comprometen al tejido sensible, produciendo dolor y claudicación.

Tratamiento

Existen diferentes alternativas de tratamiento. Muchas afecciones se solucionan con desvasados y herrajes mientras que otras necesitan suturas (con nylon o acero quirúrgico) conjuntamente con parches o prótesis realizadas con resinas epoxicas y fibras de vidrio o de otros materiales como compuestos de cianocrilatos.

En el caso del hormiguero, quien produce la degradación del casco son bacterias y hongos queratolíticos. Ellos deben eliminarse antes de restituir la pared con una prótesis.

Higiene y Cuidados

Se sugiere mantener una higiene periódica y un casco saludable.

La visualización continua, los cascos hidratados, el herrado y rebajes rutinarios del casco son importantes.
Como última recomendación, ante la observación de una fractura o de una mínima claudicación consultar al Médico Veterinario para evitar que el problema progrese.

Toda patología tomada a tiempo es fácil de solucionar, cuando el tiempo transcurre, las lesiones empeoran.
A diferencia de las afecciones nombradas, hay otras más graves, como por ejemplo la laminitis o infosura (inflamación de las láminas sensibles del pie). Esta es una afección que repercute en el pie, pero su origen es interno. Se sabe que derivan de cólicos, retenciones placentarias, trastornos circulatorios de diversa índole, etc. Aquí no solo podemos quedarnos “sin pie” si no, que es una verdadera urgencia clínica porque el caballo puede morir en esta ocasión.